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NAS comprado vs montado: lo que nadie te cuenta

NAS comprado o NAS montado para casa: coste, mantenimiento, discos, Docker y la parte que se descubre cuando algo falla por la noche.

7 min de lecturaGonzalo
  • #nas
  • #almacenamiento
  • #docker
  • #homelab
NAS comprado vs NAS montado para homelab, con un NAS cerrado frente a un mini PC con discos externos

La pregunta no es si un NAS comprado es mejor que uno montado. Esa pregunta la contestan fatal casi todas las comparativas, porque acaban mirando CPU, bahías y precio igual que cromos.

La pregunta buena es otra: cuando algo falle un martes a las 23:40, quién va a cargar con el problema.

Si lo piensas así, el tema cambia bastante. Un NAS comprado te vende tranquilidad. Un NAS montado te vende control. Y el control, lo digo con cariño, viene con cables USB que no quedan igual de bien la segunda vez que los enchufas.

La foto real de mi servidor hoy

No voy a fingir una review de un NAS cerrado que no tengo en la mesa. Lo que sí puedo enseñar es cómo se ve un servidor casero real cuando deja de ser una idea bonita y empieza a cargar servicios de verdad.

Salida literal del host donde corre Homelabista, tomada el 20 de julio de 2026:

               total        used        free      shared  buff/cache   available
Mem:            15Gi       6.4Gi       1.7Gi        58Mi       8.0Gi       9.0Gi
Swap:          4.0Gi       768Ki       4.0Gi

Y algunos contenedores vivos en ese mismo momento:

immich_server	0.48%	437.5MiB / 15.4GiB
immich_machine_learning	0.13%	375.8MiB / 15.4GiB
wg-easy	0.01%	63.78MiB / 15.4GiB
portainer	0.00%	67.01MiB / 15.4GiB
n8n	0.11%	426.5MiB / 1.5GiB
homelabista-web	0.00%	12.29MiB / 15.4GiB

También había 12 contenedores en marcha y el disco del sistema estaba así:

Filesystem                         Size  Used Avail Use% Mounted on
/dev/mapper/ubuntu--vg-ubuntu--lv  466G  115G  332G  26% /
/dev/mapper/ubuntu--vg-ubuntu--lv  466G  115G  332G  26% /home

Este es el dato que suele faltar en las discusiones de NAS: el almacenamiento rara vez vive solo. Al principio quieres una carpeta compartida. A los dos meses hay Immich, copias, WireGuard, un panel, alguna base de datos y una web pequeña. Luego miras la mesa y hay un cable de red doblado feo contra la pared porque el latiguillo bueno se lo pusiste a otra cosa. Muy glamuroso no es.

Lo que compras con un NAS cerrado

Un NAS de Synology, QNAP, UGREEN o Asustor no es solo una caja con discos. Es una decisión de delegar. Delegas la interfaz, las actualizaciones, las alertas, la gestión de usuarios y una parte importante de la ansiedad.

Para mucha gente, eso vale dinero. Bastante.

Si tu objetivo es tener carpetas, copias automáticas, fotos familiares, acceso desde el móvil y dos discos en espejo sin estudiar ZFS, yo no me pondría exquisito. Un NAS comprado tiene todo el sentido. Lo sacas de la caja, montas los discos, haces el asistente y empiezas a usarlo antes de que te dé tiempo a abrir quince pestañas de foros.

Si quieres ver qué te dan hoy exactamente por ese dinero, tengo uno desmontado a fondo en la review del UGREEN NASync DXP2800 GT: dos bahías, 10 Gigabit de serie y sistema propio. Es justo el paquete que estás comprando cuando decides delegar.

La pega viene cuando te sales del carril.

Quieres meter más RAM y ese modelo no deja. Quieres usar un contenedor raro y la tienda de apps va por detrás. Quieres cambiar una pieza y no hay pieza. Quieres saber exactamente qué hace el sistema por debajo y te encuentras con una capa amable que también hace de pared.

No es malo. Es el trato.

Lo que te comes al montar el tuyo

Montar un NAS casero con mini PC, DAS USB, caja dedicada, placa N150 o una torre pequeña tiene una ventaja obscena: mandas tú.

El sistema lo eliges tú. Los discos los cambias tú. Docker lo llevas como quieres. Si mañana decides separar servicios, migrar a otra máquina o levantar una VM, no estás peleando con un ecosistema cerrado. Estás peleando contigo mismo, que a veces es peor, pero al menos sabes quién ha hecho la chapuza.

La parte menos bonita:

  • El cableado importa más de lo que parece.
  • Los discos externos por USB funcionan, pero no me gusta confiarles todo sin vigilar SMART, temperatura y desconexiones.
  • Una caja DIY con muchas bahías ya no es un “proyecto de domingo”; es un pequeño servidor.
  • Si rompes permisos, montajes o usuarios, el asistente no viene a rescatarte.

Esto último me ha pasado más veces de las que me apetece admitir. El fallo típico: montar una carpeta en Docker con el usuario equivocado, creer que la copia se está escribiendo donde toca y descubrir luego que el contenedor guardaba datos en otro volumen. No explota nada. Por eso es peligroso. Hace silencio.

El árbol de decisión que uso

NAS comprado vs NAS montado: árbol de decisión para elegir entre NAS cerrado, mini PC con DAS USB o caja DIY NAS

Mi regla de taller es esta:

Compra un NAS cerrado si lo que quieres proteger son recuerdos, documentos o trabajo, y no quieres que el mantenimiento sea una afición nueva. Para un hogar normal, dos discos en espejo, copias externas y alertas claras ya son un salto enorme respecto a tenerlo todo en un portátil viejo.

Monta un NAS con mini PC y discos externos si ya tienes un servidor 24/7 y quieres sumar almacenamiento sin comprar otra caja cerrada. Es el punto medio más agradecido: aprovechas CPU, RAM y Docker, pero tienes que ordenar bien los discos, el backup y los cables. Aquí conviene leer antes la guía de cuánto cuesta tener un servidor encendido todo el año, porque el ahorro real está en elegir bien la máquina base. Y si esa máquina base todavía está por decidir, en el comparador de mini PC las tienes ya cribadas para uso NAS, con el almacenamiento y el consumo delante en vez de escondidos en la ficha del fabricante.

Monta una caja DIY NAS si necesitas varias bahías, ZFS, HBA, red rápida o simplemente disfrutas teniendo el control completo. No lo digo como broma. Hay gente a la que esto le divierte, y entonces compensa. Si cada alerta te amarga la noche, no.

El error de principiante: confundir RAID con backup

Da igual comprado o montado: RAID no es backup.

Un espejo te salva de que un disco muera. No te salva de borrar una carpeta, de que un ransomware cifre lo montado, de una subida eléctrica, de una actualización torpe o de que el sistema replique un error con mucha disciplina. He visto más datos perderse por “lo borré sin querer” que por discos ardiendo.

La estructura mínima que sí me deja dormir:

  • Datos principales en el NAS o servidor.
  • Copia automática en otro disco o máquina.
  • Una copia fuera de casa, aunque sea semanal.
  • Prueba de restauración de vez en cuando; los logs verdes por sí mismos no bastan.

La prueba de restauración es la que nadie hace porque da pereza. Precisamente por eso separa un backup real de una decoración cara.

Dónde gana cada opción

El NAS comprado gana en paz mental. Es el que recomendaría a familiares, a un autónomo que quiere dejar de jugar a la ruleta con sus documentos y a quien no quiere aprender Linux por accidente.

El montado gana cuando tu almacenamiento es una pieza más del homelab. Si ya corres Docker, Immich, WireGuard o alguna automatización, tener otra caja aparte puede ser redundante. O no: separar almacenamiento y servicios también es una forma muy sana de dormir mejor.

El DIY grande gana cuando necesitas muchas bahías. Ahí el mini PC con un disco USB empieza a parecer un apaño. Funciona, pero hay un punto en el que apetece tener backplane, ventilación decente y discos ordenados. Los discos calientes no perdonan, y el zumbido de una caja mal ventilada debajo de la mesa te recuerda el error cada noche.

Lo que haría yo

Si alguien empieza hoy y solo quiere guardar datos con seguridad, le diría: compra un NAS sencillo de dos o cuatro bahías, compra discos CMR decentes y monta backup externo desde el día uno. Aburrido. Correcto.

Si ya tiene un mini PC encendido y sabe tocar Docker sin sudar, empezaría con el servidor que ya tiene, un almacenamiento externo razonable y una política de copias muy seria. Nada de “ya lo automatizaré”. Eso significa “lo perderé cuando esté cansado”.

Y si lo que quiere es montar un homelab de verdad, con servicios, pruebas, red rápida y margen para trastear, entonces sí: caja DIY, placa decente, discos bien ventilados y paciencia. No por ahorrar. Por control.

La diferencia entre NAS comprado y NAS montado no está en que uno sea para novatos y otro para expertos. Está en dónde quieres gastar tu energía: en usarlo o en entenderlo. Las dos respuestas son válidas, pero conviene elegirlas despierto.