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Mini PC para Home Assistant: cuál elegir en 2026

Home Assistant apenas usa CPU: lo medí en mi Raspberry Pi 5. Cuándo te vale una Pi para tu domótica y cuándo compensa un mini PC N100 o N150.

9 min de lecturaGonzalo
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Mini PC para Home Assistant: qué comprar para tu domótica y cuándo con una Raspberry Pi de bajo consumo te sobra, con el consumo real de Home Assistant medido en un homelab

Antes de recomendarte nada, mira lo que Home Assistant le pide a la máquina donde lo tengo corriendo, una Raspberry Pi 5 con la imagen oficial en Docker:

$ docker stats homeassistant --no-stream
NAME           CPU %     MEM USAGE / LIMIT
homeassistant  0.02%     0B / 0B

Cero coma cero dos por ciento de CPU en reposo. Con una casa entera de sensores, luces y automatizaciones detrás. La memoria te la explico en un momento (ese 0B no es que no gaste, es un detalle de la Pi), pero quédate con la idea: Home Assistant no es un programa que castigue el hardware. Y eso cambia por completo la pregunta que casi todo el mundo se hace mal. No es “qué mini PC necesito para Home Assistant”. Es “qué MÁS le voy a montar al lado”.

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Lo que Home Assistant consume de verdad

El 0B de arriba tiene truco, y es de esos detalles que solo ves cuando lo montas tú. En Raspberry Pi OS el conteo de memoria de los cgroups viene desactivado de fábrica, así que docker stats no sabe decirte cuánta RAM gasta el contenedor. O lo activas tocando cmdline.txt, o lo mides a mano. Sumando el RSS de los procesos que corren dentro me sale un contenedor de Home Assistant en torno a los 250 MiB de RAM. Con la versión 2026.1, todos sus add-ons ligeros y el go2rtc que trae para las cámaras ya incluido.

250 MiB. En una Pi 5 de 8 GB eso es un pellizco. En cualquier mini PC de los de ahora, ruido de fondo.

Panel de Home Assistant con las tarjetas de salón, cocina, energía, climatización y estudio, controlando luces, persianas, termostatos y sensores de la casa
Así se ve un panel de Home Assistant con la casa entera detrás: luces, persianas, clima y sensores. Todo esto es lo que corre con ese 0,02 % de CPU. Interfaz de Home Assistant (demo oficial, demo.home-assistant.io).

Para que se vea el contraste, este es el otro extremo de mi laboratorio: un mini PC con Intel N100 que lleva encima un buen puñado de contenedores a la vez.

$ free -h
               total        used        available
Mem:            15Gi       3,5Gi          11Gi

Once gigas libres con todo funcionando. El paquete de la CPU marcaba 71 °C dándole caña de verdad, dentro de lo normal para un N100 fanless metido en una caja pequeña. Si a esa máquina le añades Home Assistant, no se entera. Literalmente sería el proceso que menos gasta de todo lo que tiene enchufado.

Conclusión provisional, y va a marcar todo lo demás: si tu plan es Home Assistant y poco más, no necesitas un mini PC. Una Pi va sobrada. Ahora bien.

Entonces, ¿Raspberry Pi o mini PC?

Aquí es donde me mojo, porque la respuesta honesta depende de una sola cosa: qué le vas a colgar a la domótica.

Decisión de hardware para Home Assistant: si solo corres Home Assistant con algún add-on ligero, una Raspberry Pi 5 va sobrada; si le sumas Frigate con cámaras, Plex o muchos add-ons, compensa un mini PC N100 o N150
Las dos opciones gastan parecido encendidas todo el día. Lo que decide es la carga.

Una Raspberry Pi 5, si Home Assistant es el protagonista. Domótica con sus integraciones, un dongle Zigbee o Z-Wave pinchado, MQTT, un par de add-ons y las automatizaciones de la casa. Para eso la Pi 5 está pensada y sobra. Es silenciosa, no lleva ventilador que se apolille, y encendida gasta lo que gasta una bombilla LED. Si vas a empezar de cero solo con esto, un kit de Raspberry Pi 5 con su fuente, caja y microSD (o mejor, un SSD por USB) es la entrada más limpia. Lo que da de sí como servidor lo cuento aparte en la guía de la Raspberry Pi 5 como servidor casero.

Un mini PC, cuando la domótica es la excusa para montar más. Y esto pasa casi siempre, seamos sinceros. Empiezas con cuatro sensores y en tres meses quieres cámaras con detección de personas, el Plex de la familia y una base de datos que no se ahogue guardando el histórico de cada enchufe. Ahí la Pi empieza a sudar y el mini PC x86 juega en otra liga.

No es cuestión de que Home Assistant vaya más rápido. Va igual de sobrado en los dos. Es margen para lo de al lado.

Cuándo la Pi se te queda corta

Hay tres cosas que, en mi experiencia con este tipo de montajes, son las que de verdad empujan del ARM de la Pi al x86 de un mini PC.

La primera son las cámaras con IA. En cuanto quieres Frigate analizando vídeo para avisarte solo cuando hay una persona (y no cada vez que se mueve una rama), necesitas músculo de verdad. Y aquí un apunte que casi nadie en español aterriza: la propia documentación de Frigate ya desaconseja comprar el acelerador Google Coral para instalaciones nuevas y recomienda tirar de la iGPU de Intel. Un N100 con su gráfica integrada hace ese trabajo sin pedirte un cacharro extra. La Pi, con varias cámaras a la vez, se queda sin aire.

La segunda es transcodificar vídeo. Si al servidor de domótica le juntas Plex o Jellyfin para la familia, la iGPU Intel con QuickSync convierte streams sin despeinarse. La Pi puede servir vídeo, pero transcodificar en condiciones no es su fuerte. Lo desarrollo en la guía de transcodificación por hardware con Plex.

La tercera, más silenciosa pero real, es acumular add-ons y años de histórico. Home Assistant guarda estados de todo lo que toca. Con muchas entidades y una base de datos que crece, mover ese motor a un SSD NVMe rápido en un mini PC se nota en que la interfaz deja de ir a tirones. En una microSD, ese mismo histórico es la receta del desastre a medio plazo.

Si nada de esto es tu plan, ignora este apartado entero y quédate con la Pi. En serio.

Qué mini PC compraría para esto

Puestos a dar el paso, dos opciones que recomendaría sin reparos, y una advertencia.

El Beelink S12 Pro con Intel N100 es el caballo de batalla. Bajo consumo, cuatro núcleos que van de sobra para Home Assistant más un par de servicios pesados, y la iGPU Intel para lo de las cámaras y el vídeo. Para el 90 % de los homelabs domésticos, este es el equipo. No le des más vueltas.

Si ya sabes que esto va a crecer y quieres que además te haga de pequeño NAS, el Beelink ME Mini con N150 trae varias ranuras M.2, así que le metes discos y montas el almacenamiento en la misma caja. Un pelín más de CPU que el N100 y bastante más flexible para discos.

La advertencia: no te vayas a un mini PC con Ryzen de gama alta ni a un NUC potente solo para Home Assistant. Estarías pagando (y consumiendo) por una potencia que la domótica no va a tocar jamás. Si tu carga es HA y alguna cosa más, el N100 es el punto dulce. Para elegir por consumo, que es lo que importa aquí, tienes el comparador de mini PC con el filtro de vatios, y la cuenta del gasto anual en la guía del servidor casero barato y de bajo consumo.

El consumo, que es lo que de verdad importa 24/7

Esto va a estar encendido siempre, así que el número que cuenta no es la potencia máxima: es lo que chupa en reposo, hora tras hora, mes tras mes.

Home Assistant además te lo pone fácil para vigilarlo: el panel de energía integrado te dibuja el consumo de la casa hora a hora, así ves de un vistazo lo que gasta el conjunto.

Panel de energía de Home Assistant con la distribución de energía entre red, solar, batería y casa, los totales de consumo y las gráficas de electricidad, gas y agua por horas
El panel de energía de Home Assistant reparte el consumo entre red, solar, batería y casa, con el gasto hora a hora. Interfaz de Home Assistant (demo oficial, demo.home-assistant.io).

Y la buena noticia es que aquí las dos opciones juegan parecido. Una Raspberry Pi 5 en reposo se mueve en single digits de vatios. Un N100 fanless viene con un TDP de 6 W y en idle tampoco se dispara mucho de ahí. No metí el vatímetro a mano en ninguno de los dos para esta guía, así que ese dato lo dejo como lo que es: especificación de fábrica y mediciones publicadas, no mi lectura. Lo que sí te digo, porque lo veo en mi propio N100, es que la máquina se pasa el día prácticamente ociosa: la domótica no la despeina.

La diferencia de consumo entre una Pi y un N100 a lo largo del año es de unos pocos euros. No es ahí donde se decide la compra. Se decide en qué vas a montar encima, y eso ya lo hemos visto.

Entonces, ¿por dónde empiezo?

Si Home Assistant es todo lo que quieres, o casi: una Raspberry Pi 5 y a domótica. Le pinchas el dongle, le pones un SSD por USB en vez de tirar de microSD, y tienes una cajita silenciosa dedicada a la casa. HA no le va a exigir más.

Si sabes que detrás vienen cámaras con IA, Plex para la familia o un homelab de verdad: un mini PC N100 desde el primer día te ahorra la mudanza a mitad de camino. Empieza por el comparador de mini PC ordenado por consumo o por los mejores mini PC para homelab de 2026, y elige por vatios antes que por gigahercios.

Y si dudas entre las dos, hazte la única pregunta que importa: dentro de un año, ¿esto va a ser solo la domótica, o el sitio donde acaba todo lo demás? Contéstate con sinceridad. La factura de la luz, y tu paciencia, te lo agradecerán.